26 agosto 2011

"Halloween, para mi"

Era una noche de Halloween, y la verdad nunca antes había querido celebrarla, pues la encontraba una celebración estúpida, y muy poco propia de mi país, pero justo esa noche, fui persuadida por mis amigos, que nunca aceptan un NO, como respuesta.
Así que decidimos ir a la casa de José, a  ( ilusamente),  pedir golosinas, a cuánta casa viéramos.
Para qué comentar lo ridículos que nos veíamos. Niños de casi 15 años, disfrazados. Eso era para "YouTube".
Una pirata vestida con cortinas de baño, una fantasma hecha de sábanas, y un vampiro con la cara dibujada con plumones permanentes. No nos juzguen, siempre fuimos muy infantiles. Yo diría que hasta hoy, conservo una parte de aquella niña ilusa.
Cuando uno se imagina Halloween, lo primero que se le viene a la mente son niños, corriendo molestamente por las calles, pidiendo golosinas, y amenazando fútilmente, con travesuras, que no siempre se cumplen...
Pero, cuando se amplía el concepto, se nos viene a la mente miedo, horror, criaturas nocturnas, y demases.
De eso se trata esta historia, del único y fatídico día, en que se nos ocurrió celebrar Halloween.
"__¡José, Andrea!, ¿Me pueden esperar?...Miren que no distingo mucho, estas calles casi no están iluminadas.
En efecto, los postes de luz en aquel barrio, eran bastante defectuosos, por lo que funcionaban en ciertos sectores, para luego dejar de funcionar, hasta cuatro pasajes más adelante.
Los amigos se detuvieron para esperar a Cristina que rápidamente se les incorporó.
La idea era recolectar la mayor cantidad de dulces, antes de que anocheciera por completo.
Eran casi las 9:00 P:M, y no se divisaban niños por ningún lado.
Un escalofrío se deslizaba constantemente por sus espaldas, sin notarlo, avanzaron más de 10 cuadras....
__ José, no creo conocer este lugar, dijo Andrea temblorosa.
__Yo, tampoco había visto nunca este lugar, ¿Por qué no nos devolvemos?, dijo Cristina lentamente.
José, se quedó en silencio, reflexionando , ¿en qué lugar estaban?. De pronto, su rostro palideció, fragmentos de una conversación  había retornado a su mente. No podía creerlo.
__Creo saber donde estamos, dijo con torpeza. Mi abuela nos contó a mi hermano y a mi, una historia relacionada con este lugar, no lo recuerdo del todo, sólo recuerdo que una persona murió aquí, cerca de la línea del tren.... y ....
__¡Qué!, gritaron las chicas, al unísono.
Y dicen que su casa era ésta. Levantando su mano con rudeza, la dirigió hacia una casa que se hallaba a unos dos metros de ellos.
Los jóvenes la admiraron con profundo temor. Y bien hacían en temerle, era una casa horrenda, que se caía a pedazos, la pintura se deshojaba con el toque del viento, el patio delantero estaba saturado de malezas, las ventanas  en su mayoría rotas, dentro repicaba el crujir de la madera húmeda, y en frente una oxidada reja, de color rojo. Podría haber sido una ilusión, pero daba la impresión de que su tono escarlata, era por completo sangre del antiguo dueño de ésta.
Los tres giraron la cabeza hacia la aterradora casa. No tenían idea, de por qué, no la habían visto al ir caminando. ¿De verdad, cuando uno está distraído, no se percata de las cosas a su alrededor?
José tomó de las manos a las niñas, y las guió cerca de la casa.
__Qué haces?, dijo Cristina. Estás loco, no quiero entrar ahí..
__ Yo tampoco, dijo Andrea. No me parece muy buena idea.
__ ¡Que son cobardes!, no se ha vivido un verdadero Halloween, hasta que no nos asustemos de verdad,  ¿no creen?, dijo José con un tono burlesco.
Las dos niñas accedieron, y aunque el temor las hacía querer irse, la adrenalina las instaba a entrar y terminar con lo que hubiesen iniciado.
Abrieron la reja con mucho cuidado, pero aún así el roce de los arcaicos metales, retumbaron estruendosamente. Los tres contorsionaron sus rostros por el agudo sonido.
Avanzaron con sigilo hasta la puerta, la cuál extrañamente tenía unas iniciales marcadas en ella.
__ "S.P", repitió Cristina. No le dieron mayor importancia a aquellas letras, seguramente algún niño, lo había tallado allí, por diversión.
La puerta estaba trabada por una débil rejilla, por lo que con una patada de José, cedió de inmediato.
José las miro con suficiencia, Las chicas miraron hacía otro lado, y rieron silenciosamente por la ostentosa presentación  de su amigo.
Siguieron avanzando, y llegaron a la cocina. (si a eso se le puede llamar cocina). Al lado del fregadero, había una escalera de caracol, que llevaba a los dormitorios del segundo piso.
Los tres se miraron.
__Ya estamos aquí, terminemos con esto. Dijo Cristina, envalentonada por la adrenalina.
__Ok!, dijo José, Así me gusta..... Andrea, ¿vienes  o no?
__Bueno, prefiero ir que quedarme sola aquí. Dijo Andrea casi en un susurro.
Cristina se les adelantó, subiendo cuidadosamente por la vieja escalera. Muy cerca de ella estaba José, y luego Andrea, que miraba constantemente hacía abajo.
Los pasos de los tres, se hicieron uno, avanzando cada vez que el otro se movía.
Llegando al segundo piso, un fuerte remesón los atacó. Era un sonido espantoso, acompañado de un movimiento parecido al de un temblor.
Cristina le tomó el hombro fuertemente a José. Como pidiéndole que escaparan de aquel lugar.
José no se movió ni un centímetro, sólo se limito a decir....
__¡El tren! no se asusten fue el tren. Ustedes saben que el tren pasa muy seguido, por la vías atrás de esta villa.
Los tres bajaron la guardia por unos instantes, quizás se estaban imaginando todos estos ruidos, la tensión de entrar a un lugar desconocido, la adrenalina que proporcionaba Halloween, además de aquella solitaria noche, estaban haciendo estragos en sus mentes. Se detuvieron a media escalera, para retomar el aliento.
__Sigamos,pero, vamos a mirar el cuarto de arriba y nos vamos, ya. Dijo Cristina, suspirando.
__Bueno, dijo José, ya más tranquilo.
__Está bien, nos vamos apenas veamos qué hay arriba. Dijo con más calma Andrea.
El dormitorio superior los esperaba. Terminaron al fin la monstruosa escalera, y se toparon con el único cuarto abierto. Un haz de luz de luna se asomaba por los cristales rotos, de la ventana ubicada al costado derecho del cuarto. Los tres entraron al mismo tiempo, con la emoción a flor de piel, y la excitación que sólo podría brindar una situación de peligro. Se asomaron al cuarto, Bombeábales el corazón, sangre a chorros, a cada una de sus venas, y éstas  palpitaban tan desvocadamente,  que casi creyeron sufrir un ataque cardiaco.
La emoción duró tan sólo diez segundos, para luego dar paso, a un terror incontenible, y a una necesidad de escapar de ahí, aunque fuese lanzándose por la ventana.
Se supone que la vista funciona, conectada directamente con el cerebro, y éste según lo que veamos, nos manda diferentes emociones...
No podían creer lo que veían, Cristina no paraba de gritar ante aquel monstruoso ente, Andrea sólo lloraba con la cara pegada a sus manos, y José miraba con espanto a aquella cama, observando asqueado los restos de un cuerpo hecho huesos, partido en medio.
Tardaron en darse cuenta, pero al fin se percataron, eran los restos de aquella persona. Nunca la enterraron, y quizás quién lo llevó hasta aquí, ¿ su asesino?..... José se movió rápidamente....
__No podemos quedarnos aquí. Sujetó de la mano a Cristina, y de un remesón la hizo volver en sí.
__Vámonos Andrea, dijo José, sujetándola de la mano.
Corrieron frenéticamente, para escapar de ahí. No tardaron más de cinco minutos en salir a la calle.
Asimismo corrieron camino a casa de José, sólo cuando estuvieron a metros de ésta, pararon a respirar...
__¿Qué demonios fue eso?, dijo Andrea en un grito.
__Era... era, tartamudeó José.
__Era el cuerpo de la persona que murió cerca de la línea del tren. Eso era lo que ibas a decir, no es verdad José. Dijo Cristina
__Sí, eso era lo que pensaba decir. Murmuró José.
Los tres se miraron con espanto. Caminaron silenciosamente hasta la casa de José. No dijeron nada hasta que se fueron a dormir.
__ Mañana debemos ir a esa casa. Miró José a las dos chicas, esperando que se negaran.
__Está bien, debemos ir, y ver si fue una ilusión o en verdad sucedió. Cristina puso énfasis en ilusión. Tratando de negar lo que vieron.
Andrea sólo asintió, con la mente en otros asuntos. Esperaba no soñar con el horrible hallazgo del cadáver de hace sólo unas horas.
Durmieron, para olvidar lo sucedido.....
Al día siguiente, se levantaron temprano, para no levantar sospechas. Se encaminaron raudamente a la dichosa casa.
Estando ya cerca de allí, notaron que no aparecía por ningún lado. Sí estaban las casas aledañas, pero justamente la casa donde se hallaba el cadáver, no aperecía por ningún lado.
De pronto, Andrea los llama con apuro. José y Cristina corrieron hacia su amiga. Ésta miraba pasmada el suelo.
Dirigieron la mirada a la arena amarillenta de la calzada. Palidecieron en conjunto, al notar que en la arena se escribían unas cuantas letras....
ADIÓS.... S.P.__"
Eso es lo que sucede cuando buscas algo que, enrealidad nunca fue de tu incumbencia.......