A veces aunque uno sabe lo que tiene que hacer, prefiere ignorar sus responsabilidades, y disfrutar del placer que conlleva no hacer nada.
Me pasa ahora, y me pasará en otros momentos, lo sé.
¿Es difícil aceptar que nos estamos equivocando?
Es bueno escribirlo, me hace ver que realmente debo cambiar.....
27 octubre 2011
26 agosto 2011
"Halloween, para mi"
Era una noche de Halloween, y la verdad nunca antes había querido celebrarla, pues la encontraba una celebración estúpida, y muy poco propia de mi país, pero justo esa noche, fui persuadida por mis amigos, que nunca aceptan un NO, como respuesta.
Así que decidimos ir a la casa de José, a ( ilusamente), pedir golosinas, a cuánta casa viéramos.
Para qué comentar lo ridículos que nos veíamos. Niños de casi 15 años, disfrazados. Eso era para "YouTube".
Una pirata vestida con cortinas de baño, una fantasma hecha de sábanas, y un vampiro con la cara dibujada con plumones permanentes. No nos juzguen, siempre fuimos muy infantiles. Yo diría que hasta hoy, conservo una parte de aquella niña ilusa.
Cuando uno se imagina Halloween, lo primero que se le viene a la mente son niños, corriendo molestamente por las calles, pidiendo golosinas, y amenazando fútilmente, con travesuras, que no siempre se cumplen...
Pero, cuando se amplía el concepto, se nos viene a la mente miedo, horror, criaturas nocturnas, y demases.
De eso se trata esta historia, del único y fatídico día, en que se nos ocurrió celebrar Halloween.
"__¡José, Andrea!, ¿Me pueden esperar?...Miren que no distingo mucho, estas calles casi no están iluminadas.
En efecto, los postes de luz en aquel barrio, eran bastante defectuosos, por lo que funcionaban en ciertos sectores, para luego dejar de funcionar, hasta cuatro pasajes más adelante.
Los amigos se detuvieron para esperar a Cristina que rápidamente se les incorporó.
La idea era recolectar la mayor cantidad de dulces, antes de que anocheciera por completo.
Eran casi las 9:00 P:M, y no se divisaban niños por ningún lado.
Un escalofrío se deslizaba constantemente por sus espaldas, sin notarlo, avanzaron más de 10 cuadras....
__ José, no creo conocer este lugar, dijo Andrea temblorosa.
__Yo, tampoco había visto nunca este lugar, ¿Por qué no nos devolvemos?, dijo Cristina lentamente.
José, se quedó en silencio, reflexionando , ¿en qué lugar estaban?. De pronto, su rostro palideció, fragmentos de una conversación había retornado a su mente. No podía creerlo.
__Creo saber donde estamos, dijo con torpeza. Mi abuela nos contó a mi hermano y a mi, una historia relacionada con este lugar, no lo recuerdo del todo, sólo recuerdo que una persona murió aquí, cerca de la línea del tren.... y ....
__¡Qué!, gritaron las chicas, al unísono.
Y dicen que su casa era ésta. Levantando su mano con rudeza, la dirigió hacia una casa que se hallaba a unos dos metros de ellos.
Los jóvenes la admiraron con profundo temor. Y bien hacían en temerle, era una casa horrenda, que se caía a pedazos, la pintura se deshojaba con el toque del viento, el patio delantero estaba saturado de malezas, las ventanas en su mayoría rotas, dentro repicaba el crujir de la madera húmeda, y en frente una oxidada reja, de color rojo. Podría haber sido una ilusión, pero daba la impresión de que su tono escarlata, era por completo sangre del antiguo dueño de ésta.
Los tres giraron la cabeza hacia la aterradora casa. No tenían idea, de por qué, no la habían visto al ir caminando. ¿De verdad, cuando uno está distraído, no se percata de las cosas a su alrededor?
José tomó de las manos a las niñas, y las guió cerca de la casa.
__Qué haces?, dijo Cristina. Estás loco, no quiero entrar ahí..
__ Yo tampoco, dijo Andrea. No me parece muy buena idea.
__ ¡Que son cobardes!, no se ha vivido un verdadero Halloween, hasta que no nos asustemos de verdad, ¿no creen?, dijo José con un tono burlesco.
Las dos niñas accedieron, y aunque el temor las hacía querer irse, la adrenalina las instaba a entrar y terminar con lo que hubiesen iniciado.
Abrieron la reja con mucho cuidado, pero aún así el roce de los arcaicos metales, retumbaron estruendosamente. Los tres contorsionaron sus rostros por el agudo sonido.
Avanzaron con sigilo hasta la puerta, la cuál extrañamente tenía unas iniciales marcadas en ella.
__ "S.P", repitió Cristina. No le dieron mayor importancia a aquellas letras, seguramente algún niño, lo había tallado allí, por diversión.
La puerta estaba trabada por una débil rejilla, por lo que con una patada de José, cedió de inmediato.
José las miro con suficiencia, Las chicas miraron hacía otro lado, y rieron silenciosamente por la ostentosa presentación de su amigo.
Siguieron avanzando, y llegaron a la cocina. (si a eso se le puede llamar cocina). Al lado del fregadero, había una escalera de caracol, que llevaba a los dormitorios del segundo piso.
Los tres se miraron.
__Ya estamos aquí, terminemos con esto. Dijo Cristina, envalentonada por la adrenalina.
__Ok!, dijo José, Así me gusta..... Andrea, ¿vienes o no?
__Bueno, prefiero ir que quedarme sola aquí. Dijo Andrea casi en un susurro.
Cristina se les adelantó, subiendo cuidadosamente por la vieja escalera. Muy cerca de ella estaba José, y luego Andrea, que miraba constantemente hacía abajo.
Los pasos de los tres, se hicieron uno, avanzando cada vez que el otro se movía.
Llegando al segundo piso, un fuerte remesón los atacó. Era un sonido espantoso, acompañado de un movimiento parecido al de un temblor.
Cristina le tomó el hombro fuertemente a José. Como pidiéndole que escaparan de aquel lugar.
José no se movió ni un centímetro, sólo se limito a decir....
__¡El tren! no se asusten fue el tren. Ustedes saben que el tren pasa muy seguido, por la vías atrás de esta villa.
Los tres bajaron la guardia por unos instantes, quizás se estaban imaginando todos estos ruidos, la tensión de entrar a un lugar desconocido, la adrenalina que proporcionaba Halloween, además de aquella solitaria noche, estaban haciendo estragos en sus mentes. Se detuvieron a media escalera, para retomar el aliento.
__Sigamos,pero, vamos a mirar el cuarto de arriba y nos vamos, ya. Dijo Cristina, suspirando.
__Bueno, dijo José, ya más tranquilo.
__Está bien, nos vamos apenas veamos qué hay arriba. Dijo con más calma Andrea.
El dormitorio superior los esperaba. Terminaron al fin la monstruosa escalera, y se toparon con el único cuarto abierto. Un haz de luz de luna se asomaba por los cristales rotos, de la ventana ubicada al costado derecho del cuarto. Los tres entraron al mismo tiempo, con la emoción a flor de piel, y la excitación que sólo podría brindar una situación de peligro. Se asomaron al cuarto, Bombeábales el corazón, sangre a chorros, a cada una de sus venas, y éstas palpitaban tan desvocadamente, que casi creyeron sufrir un ataque cardiaco.
La emoción duró tan sólo diez segundos, para luego dar paso, a un terror incontenible, y a una necesidad de escapar de ahí, aunque fuese lanzándose por la ventana.
Se supone que la vista funciona, conectada directamente con el cerebro, y éste según lo que veamos, nos manda diferentes emociones...
No podían creer lo que veían, Cristina no paraba de gritar ante aquel monstruoso ente, Andrea sólo lloraba con la cara pegada a sus manos, y José miraba con espanto a aquella cama, observando asqueado los restos de un cuerpo hecho huesos, partido en medio.
Tardaron en darse cuenta, pero al fin se percataron, eran los restos de aquella persona. Nunca la enterraron, y quizás quién lo llevó hasta aquí, ¿ su asesino?..... José se movió rápidamente....
__No podemos quedarnos aquí. Sujetó de la mano a Cristina, y de un remesón la hizo volver en sí.
__Vámonos Andrea, dijo José, sujetándola de la mano.
Corrieron frenéticamente, para escapar de ahí. No tardaron más de cinco minutos en salir a la calle.
Asimismo corrieron camino a casa de José, sólo cuando estuvieron a metros de ésta, pararon a respirar...
__¿Qué demonios fue eso?, dijo Andrea en un grito.
__Era... era, tartamudeó José.
__Era el cuerpo de la persona que murió cerca de la línea del tren. Eso era lo que ibas a decir, no es verdad José. Dijo Cristina
__Sí, eso era lo que pensaba decir. Murmuró José.
Los tres se miraron con espanto. Caminaron silenciosamente hasta la casa de José. No dijeron nada hasta que se fueron a dormir.
__ Mañana debemos ir a esa casa. Miró José a las dos chicas, esperando que se negaran.
__Está bien, debemos ir, y ver si fue una ilusión o en verdad sucedió. Cristina puso énfasis en ilusión. Tratando de negar lo que vieron.
Andrea sólo asintió, con la mente en otros asuntos. Esperaba no soñar con el horrible hallazgo del cadáver de hace sólo unas horas.
Durmieron, para olvidar lo sucedido.....
Al día siguiente, se levantaron temprano, para no levantar sospechas. Se encaminaron raudamente a la dichosa casa.
Estando ya cerca de allí, notaron que no aparecía por ningún lado. Sí estaban las casas aledañas, pero justamente la casa donde se hallaba el cadáver, no aperecía por ningún lado.
De pronto, Andrea los llama con apuro. José y Cristina corrieron hacia su amiga. Ésta miraba pasmada el suelo.
Dirigieron la mirada a la arena amarillenta de la calzada. Palidecieron en conjunto, al notar que en la arena se escribían unas cuantas letras....
ADIÓS.... S.P.__"
Eso es lo que sucede cuando buscas algo que, enrealidad nunca fue de tu incumbencia.......
Así que decidimos ir a la casa de José, a ( ilusamente), pedir golosinas, a cuánta casa viéramos.
Para qué comentar lo ridículos que nos veíamos. Niños de casi 15 años, disfrazados. Eso era para "YouTube".
Una pirata vestida con cortinas de baño, una fantasma hecha de sábanas, y un vampiro con la cara dibujada con plumones permanentes. No nos juzguen, siempre fuimos muy infantiles. Yo diría que hasta hoy, conservo una parte de aquella niña ilusa.
Cuando uno se imagina Halloween, lo primero que se le viene a la mente son niños, corriendo molestamente por las calles, pidiendo golosinas, y amenazando fútilmente, con travesuras, que no siempre se cumplen...
Pero, cuando se amplía el concepto, se nos viene a la mente miedo, horror, criaturas nocturnas, y demases.
De eso se trata esta historia, del único y fatídico día, en que se nos ocurrió celebrar Halloween.
"__¡José, Andrea!, ¿Me pueden esperar?...Miren que no distingo mucho, estas calles casi no están iluminadas.
En efecto, los postes de luz en aquel barrio, eran bastante defectuosos, por lo que funcionaban en ciertos sectores, para luego dejar de funcionar, hasta cuatro pasajes más adelante.
Los amigos se detuvieron para esperar a Cristina que rápidamente se les incorporó.
La idea era recolectar la mayor cantidad de dulces, antes de que anocheciera por completo.
Eran casi las 9:00 P:M, y no se divisaban niños por ningún lado.
Un escalofrío se deslizaba constantemente por sus espaldas, sin notarlo, avanzaron más de 10 cuadras....
__ José, no creo conocer este lugar, dijo Andrea temblorosa.
__Yo, tampoco había visto nunca este lugar, ¿Por qué no nos devolvemos?, dijo Cristina lentamente.
José, se quedó en silencio, reflexionando , ¿en qué lugar estaban?. De pronto, su rostro palideció, fragmentos de una conversación había retornado a su mente. No podía creerlo.
__Creo saber donde estamos, dijo con torpeza. Mi abuela nos contó a mi hermano y a mi, una historia relacionada con este lugar, no lo recuerdo del todo, sólo recuerdo que una persona murió aquí, cerca de la línea del tren.... y ....
__¡Qué!, gritaron las chicas, al unísono.
Y dicen que su casa era ésta. Levantando su mano con rudeza, la dirigió hacia una casa que se hallaba a unos dos metros de ellos.
Los jóvenes la admiraron con profundo temor. Y bien hacían en temerle, era una casa horrenda, que se caía a pedazos, la pintura se deshojaba con el toque del viento, el patio delantero estaba saturado de malezas, las ventanas en su mayoría rotas, dentro repicaba el crujir de la madera húmeda, y en frente una oxidada reja, de color rojo. Podría haber sido una ilusión, pero daba la impresión de que su tono escarlata, era por completo sangre del antiguo dueño de ésta.
Los tres giraron la cabeza hacia la aterradora casa. No tenían idea, de por qué, no la habían visto al ir caminando. ¿De verdad, cuando uno está distraído, no se percata de las cosas a su alrededor?
José tomó de las manos a las niñas, y las guió cerca de la casa.
__Qué haces?, dijo Cristina. Estás loco, no quiero entrar ahí..
__ Yo tampoco, dijo Andrea. No me parece muy buena idea.
__ ¡Que son cobardes!, no se ha vivido un verdadero Halloween, hasta que no nos asustemos de verdad, ¿no creen?, dijo José con un tono burlesco.
Las dos niñas accedieron, y aunque el temor las hacía querer irse, la adrenalina las instaba a entrar y terminar con lo que hubiesen iniciado.
Abrieron la reja con mucho cuidado, pero aún así el roce de los arcaicos metales, retumbaron estruendosamente. Los tres contorsionaron sus rostros por el agudo sonido.
Avanzaron con sigilo hasta la puerta, la cuál extrañamente tenía unas iniciales marcadas en ella.
__ "S.P", repitió Cristina. No le dieron mayor importancia a aquellas letras, seguramente algún niño, lo había tallado allí, por diversión.
La puerta estaba trabada por una débil rejilla, por lo que con una patada de José, cedió de inmediato.
José las miro con suficiencia, Las chicas miraron hacía otro lado, y rieron silenciosamente por la ostentosa presentación de su amigo.
Siguieron avanzando, y llegaron a la cocina. (si a eso se le puede llamar cocina). Al lado del fregadero, había una escalera de caracol, que llevaba a los dormitorios del segundo piso.
Los tres se miraron.
__Ya estamos aquí, terminemos con esto. Dijo Cristina, envalentonada por la adrenalina.
__Ok!, dijo José, Así me gusta..... Andrea, ¿vienes o no?
__Bueno, prefiero ir que quedarme sola aquí. Dijo Andrea casi en un susurro.
Cristina se les adelantó, subiendo cuidadosamente por la vieja escalera. Muy cerca de ella estaba José, y luego Andrea, que miraba constantemente hacía abajo.
Los pasos de los tres, se hicieron uno, avanzando cada vez que el otro se movía.
Llegando al segundo piso, un fuerte remesón los atacó. Era un sonido espantoso, acompañado de un movimiento parecido al de un temblor.
Cristina le tomó el hombro fuertemente a José. Como pidiéndole que escaparan de aquel lugar.
José no se movió ni un centímetro, sólo se limito a decir....
__¡El tren! no se asusten fue el tren. Ustedes saben que el tren pasa muy seguido, por la vías atrás de esta villa.
Los tres bajaron la guardia por unos instantes, quizás se estaban imaginando todos estos ruidos, la tensión de entrar a un lugar desconocido, la adrenalina que proporcionaba Halloween, además de aquella solitaria noche, estaban haciendo estragos en sus mentes. Se detuvieron a media escalera, para retomar el aliento.
__Sigamos,pero, vamos a mirar el cuarto de arriba y nos vamos, ya. Dijo Cristina, suspirando.
__Bueno, dijo José, ya más tranquilo.
__Está bien, nos vamos apenas veamos qué hay arriba. Dijo con más calma Andrea.
El dormitorio superior los esperaba. Terminaron al fin la monstruosa escalera, y se toparon con el único cuarto abierto. Un haz de luz de luna se asomaba por los cristales rotos, de la ventana ubicada al costado derecho del cuarto. Los tres entraron al mismo tiempo, con la emoción a flor de piel, y la excitación que sólo podría brindar una situación de peligro. Se asomaron al cuarto, Bombeábales el corazón, sangre a chorros, a cada una de sus venas, y éstas palpitaban tan desvocadamente, que casi creyeron sufrir un ataque cardiaco.
La emoción duró tan sólo diez segundos, para luego dar paso, a un terror incontenible, y a una necesidad de escapar de ahí, aunque fuese lanzándose por la ventana.
Se supone que la vista funciona, conectada directamente con el cerebro, y éste según lo que veamos, nos manda diferentes emociones...
No podían creer lo que veían, Cristina no paraba de gritar ante aquel monstruoso ente, Andrea sólo lloraba con la cara pegada a sus manos, y José miraba con espanto a aquella cama, observando asqueado los restos de un cuerpo hecho huesos, partido en medio.
Tardaron en darse cuenta, pero al fin se percataron, eran los restos de aquella persona. Nunca la enterraron, y quizás quién lo llevó hasta aquí, ¿ su asesino?..... José se movió rápidamente....
__No podemos quedarnos aquí. Sujetó de la mano a Cristina, y de un remesón la hizo volver en sí.
__Vámonos Andrea, dijo José, sujetándola de la mano.
Corrieron frenéticamente, para escapar de ahí. No tardaron más de cinco minutos en salir a la calle.
Asimismo corrieron camino a casa de José, sólo cuando estuvieron a metros de ésta, pararon a respirar...
__¿Qué demonios fue eso?, dijo Andrea en un grito.
__Era... era, tartamudeó José.
__Era el cuerpo de la persona que murió cerca de la línea del tren. Eso era lo que ibas a decir, no es verdad José. Dijo Cristina
__Sí, eso era lo que pensaba decir. Murmuró José.
Los tres se miraron con espanto. Caminaron silenciosamente hasta la casa de José. No dijeron nada hasta que se fueron a dormir.
__ Mañana debemos ir a esa casa. Miró José a las dos chicas, esperando que se negaran.
__Está bien, debemos ir, y ver si fue una ilusión o en verdad sucedió. Cristina puso énfasis en ilusión. Tratando de negar lo que vieron.
Andrea sólo asintió, con la mente en otros asuntos. Esperaba no soñar con el horrible hallazgo del cadáver de hace sólo unas horas.
Durmieron, para olvidar lo sucedido.....
Al día siguiente, se levantaron temprano, para no levantar sospechas. Se encaminaron raudamente a la dichosa casa.
Estando ya cerca de allí, notaron que no aparecía por ningún lado. Sí estaban las casas aledañas, pero justamente la casa donde se hallaba el cadáver, no aperecía por ningún lado.
De pronto, Andrea los llama con apuro. José y Cristina corrieron hacia su amiga. Ésta miraba pasmada el suelo.
Dirigieron la mirada a la arena amarillenta de la calzada. Palidecieron en conjunto, al notar que en la arena se escribían unas cuantas letras....
ADIÓS.... S.P.__"
Eso es lo que sucede cuando buscas algo que, enrealidad nunca fue de tu incumbencia.......
13 mayo 2011
Rememorando al papel.
Un barco de papel.....
En mis manos está, lo veo con la ilusión de una niña.
Veo la tinta que cruza sus curvas, dando forma a las ya olvidadas letras que alguna vez lo definieron como periódico. ¿Cómo habrá sido tu vida en esos tiempos?
Tienes tu propia luna, y con ella, tu propio destino...
En mis manos está, lo veo con la ilusión de una niña.
Veo la tinta que cruza sus curvas, dando forma a las ya olvidadas letras que alguna vez lo definieron como periódico. ¿Cómo habrá sido tu vida en esos tiempos?
No, mejor no recordar. Ahora eres un camaleón; Puedes ser una flor, un soldado, quizás un rústico avión, o simplemente una superficie absorvente, como dicen por ahí.....
Pero, hoy, en mis manos, eres un barco. Uno dispuesto a navegar cualquier charco, al que mis manos te guíen. Sin dudarlo, recorrerías el mar, hasta deshacerte.
Secundado por el viento, sea éste natural, o proviniente de mis labios. Da igual, lo importante es volver a la vida.Tienes tu misión y combustible, me queda sólo desearte suerte, y lanzarte así, al infinito.
17 marzo 2011
Buenas noches ....
______ Anoche me contaba un cuento para dormir. Suelo hacer eso cuando no puedo conciliar el sueño.
Me decía: "Llegaban 3 mujeres, en tres diferentes autos, pero, todas con un mismo destino. Las tres venían a visitar a una amiga, la cuál recientemente había cambiando de residencia.
Bajando del auto silenciosamente, ( todo lo silencioso que se le puede pedir a un auto), se miran las unas a las otras, con una gran sonrisa, la cuál ni ellas saben si es real o falsa.
En un acuerdo sin palabras, deciden entrar a la casa al mismo tiempo, dramatizando, lo que sería un encuentro "no casual de viejas amigas".
La puerta se abre lentamente, y enseguida aparece la amiga, a la que estas tres mujeres venían a visitar.
Luego de charlar un rato, y posteriormente comer, la dueña de casa, dice que va a comprar algunas cosas, a un almacén, no muy lejos de aquí, por lo que debe dejarlas un momento solas.
Ellas le responden que no hay problema, que vaya con cuidado, y que ellas arreglarán la mesa para la cena, mientras ella va a comprar.
Arreglar la mesa no les toma más de siete minutos, por lo que deciden mirar más detenidamente la nueva casa de su amiga.
La casa quedaba a unos metros de un cementerio, uno de estos nuevos cementerios, que parecen más parques que otra cosa, por lo que se convierten en figuras aún más tétricas que los cementerios convencionales.
En la casa corría un viento frío, el cual les helaba los huesos. Lo cual era bastante raro para una tarde de otoño, y menos este año que había sido principalmente caluroso.
La noche sería bastante particular, rayando en lo escalofriante.
Ya habían pasado casi cuarenta minutos, y su amiga no volvía.
Comenzaron a preocuparce, así que una de ellas decide llamarla a su celular, para así ubicarla más rápido, puesto que ellas no conocían el barrio, y menos tenían idea de, dónde quedaba dicho almacén.
Un molesto mensaje salió a responderles a estas tres desconcertadas amigas. , "el teléfono al que ud. marcó no existe".
Deciden, ir caminando a buscar a su amiga.
Al llegar a la primera curva del camino, notaron que no habían más casas bordeando la calle.
¿No recordaban haber visto, casi tres manzanas de nuevas casas?
Ya ni se veía la casa de su amiga, sólo se veía el brillo de los tres autos aparcados a lo lejos.
¿Creen que esté muy lejos?, dijo una de ellas. No lo sé, respondieron a coro la otras dos.
Caminaron casi una hora, buscando el dichoso almacén. Sólo había, calles y más calles vacías.
Y tan sólo habían visto un par de propiedades, que parecían más granjas, que almacenes.
Tal vez ya regresó a su casa.... y si no nos ve, se va a preocupar. Debemos regresar, dijeron.
Caminaron con paso rápido a la casa de su amiga, por suerte habían memorizado parte de la ruta que tomaron en su búsqueda.
Llegando a la curva que da a la casa, notaron algo extraño.
Ya no había iluminaria, no había un camino pavimentado, practicamente no había nada. Sólo había una luz muy débil, que parpadeaba a lo lejos, en el lugar donde se hayaba la casa.
Sus pasos se hicieron pesados. Algo les advertía que no debían seguir. ¡Huyan!, lárguense y no vuelvan. Pero así como era fuerte su necesidad de huir, también lo era su curiosidad. Les imperaba ver qué era lo que sucedía.
A pasos de la casa notaron con terror que ésta había desaparecido, y que en su lugar aparecía amenazante el cementerio que suponían a más de cien metros de allí, pero que ahora estaba a tan sólo unos pasos de ellas.
No muy lejos se asomaba la tenue luz, guiándolas, como un débil faro en la oscuridad.
No supieron cómo llegaron hasta la luz. La intriga mezclada con la adrenalina fluía violentamente por sus venas, haciéndolas olvidar cualquier atisbo de raciocinio.
Ya no distinguían si la luz se acercaba, o si ellas se movían.
A sus pies se hallaba una pequeña vela que oscilaba constantemente por la brisa, estaba pegada rústicamante a una grisácea lápida.
Antes de poder pensar en lo que sucedía, o pensar si esto era algo sobrenatural, o sólo una alucinación, un nombre afloró con fuerza desde el suelo. Era el nombre de su amiga, tallado en la pedregosa lápida.
Ésta tenía grabada la data de muerte, la cuál notificaba que hace tres meses había fallecido, tiempo en el cual supuestamente, ella se había mudado a esta casa.
Las tres se tomaban las manos. No decían nada. ¿Qué puede uno decir en estas situaciones?. Como si este tipo de situaciones sucedieran a menudo.
Ninguna lloraba, era como si ya lo hubiesen sabido desde siempre, y sólo no tuvieron el valor para afrontarlo.___
Justo cuando terminaba de narrarme esta linda historia para dormir, una helada brisa golpeó a mi ventana.
Me quedé inmóvil, tapada hasta la cara, esperando a que mis personajes me vinieran a atacar desde el limbo narrativo..... pero obvio, no pasó nada. Por suerte para mí.
12 marzo 2011
Hombre invisible ~ Hombre sin rostro.
¿Acaso la gente, me ignora?
_No, es sólo que no te ven.
Pero, yo quiero que me vean.
_Lo sé. Pero, no por desearlo, se va a cumplir. Sabes, a veces que no te vean es una ventaja.
No sabes lo que dices. Tienes suerte de que ellos puedan verte.
_Tú no sabes lo que dices. ¿Suerte?, esto es un desastre. Que te vean y huyan, no es suerte.Créeme, preferiría mil veces ser como tú ; No ser visto, pero estar seguro.
Pero, cuando no te ven, es como si ya no existieras ; Pierdes toda condición humana, pues ni siquiera puedes ser considerado eso, " un ser ".
_No deberías ser tan auto compasivo, pensé que yo era el melodramático aquí.
Tienes razón, quizás algún día la gente se ponga en nuestro lugar. En el lugar de las personas invisibles, y las que de apariencia inspiran cosas que no son.
_Quizás amigo, algún día
_No, es sólo que no te ven.
Pero, yo quiero que me vean.
_Lo sé. Pero, no por desearlo, se va a cumplir. Sabes, a veces que no te vean es una ventaja.
No sabes lo que dices. Tienes suerte de que ellos puedan verte.
_Tú no sabes lo que dices. ¿Suerte?, esto es un desastre. Que te vean y huyan, no es suerte.Créeme, preferiría mil veces ser como tú ; No ser visto, pero estar seguro.
Pero, cuando no te ven, es como si ya no existieras ; Pierdes toda condición humana, pues ni siquiera puedes ser considerado eso, " un ser ".
_No deberías ser tan auto compasivo, pensé que yo era el melodramático aquí.
Tienes razón, quizás algún día la gente se ponga en nuestro lugar. En el lugar de las personas invisibles, y las que de apariencia inspiran cosas que no son.
_Quizás amigo, algún día
10 marzo 2011
Cómo se lo describo... con una onomatopeya?
Hay algo que no me ha dejado dormir últimamente.
Sabe doctor, me acecha la idea de matar a la gente que me rodea.
Sé muy bien que ya hemos hablado un sinfín de veces, que debo controlar este tipo de pensamientos, suprimirlos, ignorarlos. Doctor, he hecho, hasta mis ejercicios de respiración. Pero, pasan, y pasan los días, y lo que menos quiero es tener gente cerca.
Me molesta como la gente me rodea, camina, y habla cerca de mí.
Me desquicia el "tip, tap", de sus malditos zapatos. Me trastorna hasta el crujir del pavimento bajo sus pies.
No me llame exagerado. Se supone que aquí usted no juzga a los pacientes. No doctor, no lo estoy amenazando. Déjeme continuar.
Sueño con poder matarlos, doctor. No sabe, cuánto deseo hacerlo.
O como mínimo, hacerlos tragar esos malditos zapatos.
Usted ya sabe, que no es que yo quiera odiar a la gente, es más bien algo natural.
Usted dirá que me irrito con facilidad, y que soy una especie de antropofóbico crónico, pero en el fondo, yo sé que todos odiamos a la gente, en cierta medida.
Y a pesar de que el odiar a la gente, me quite mi humanidad, me mantengo en mi postura; La gente es una mierda. La gente y sus zapatos, son una mierda.
La paloma emprendió, un vuelo apresurado, intentando frenéticamente escapar del vómito verbal, del cuál, estaba siendo víctima.
~ ¡Doctor! ¿Por qué me deja?, no sea descarado, ya le pagué la hora completa.¡Lo voy a denunciar al sindicato!, ¿Me oyó? , ¿Doctor?.
04 marzo 2011
"Personas...., Personajes"
Nunca se han preguntado, leyendo una novela, ¿cómo se le ocurrió al autor, conectar a dos personajes, para luego desembocar, esa conexión en amor?
Es decir, en la vida real, las personas se conocen, y luego aman. (En algunos casos).
en cambio, en las novelas, como por arte de magia, cada personaje tiene predeterminado una senda (Al estilo Calvino), en la cuál encontrará a su llamada, otra mitad.
Me he puesto a reflexionar, si realmente el personaje lleva una vida independiente, de su contra parte ("Su alma gemela"). Es decir si vive una "vida" antes de enamorarse, o si todo es tan sólo un plan macabro del autor, en dónde, toda la vida del personaje es una mera excusa, que conlleva por obligación al clímax, que en este caso sería, enamorarse.
Por ello, me cuestiono..... Si la vida, fuese como las novelas, ¿No sería factible, que todas mis acciones me condujeran a cierto punto, en donde me espera el amor?
Pero como el mundo real, no es como en las novelas.... No todos estamos destinados a amar, o más bien a ser correspondidos.
A veces, siento que soy un extra en mi propia vida. Parada frente al mundo, con la única utilidad, de ayudar a personajes principales. Una comparsa, que tan sólo se encuentra allí, para que otros logren cumplir sus objetivos.
No sería bello, si el mundo y la vida en general, fuesen una novela romántica. Nadie estaría solo, porque en el universo novelesco, todos tienen la oportunidad de ser amados.
Es decir, en la vida real, las personas se conocen, y luego aman. (En algunos casos).
en cambio, en las novelas, como por arte de magia, cada personaje tiene predeterminado una senda (Al estilo Calvino), en la cuál encontrará a su llamada, otra mitad.
Me he puesto a reflexionar, si realmente el personaje lleva una vida independiente, de su contra parte ("Su alma gemela"). Es decir si vive una "vida" antes de enamorarse, o si todo es tan sólo un plan macabro del autor, en dónde, toda la vida del personaje es una mera excusa, que conlleva por obligación al clímax, que en este caso sería, enamorarse.
Por ello, me cuestiono..... Si la vida, fuese como las novelas, ¿No sería factible, que todas mis acciones me condujeran a cierto punto, en donde me espera el amor?
Pero como el mundo real, no es como en las novelas.... No todos estamos destinados a amar, o más bien a ser correspondidos.
A veces, siento que soy un extra en mi propia vida. Parada frente al mundo, con la única utilidad, de ayudar a personajes principales. Una comparsa, que tan sólo se encuentra allí, para que otros logren cumplir sus objetivos.
No sería bello, si el mundo y la vida en general, fuesen una novela romántica. Nadie estaría solo, porque en el universo novelesco, todos tienen la oportunidad de ser amados.
26 febrero 2011
Parada obligatoria.
Han subido ocho personas más al vagón, y sin querer me he quedado mirándolas, como una tonta.
Siento como la sangre sube a mi rostro, por la vergüenza. Trato de desviar la mirada, para así desviar los ojos de reproche de la gente. La gente odia que la miren por más de diez segundos seguidos.
Sólo es audible el choque de las ruedas del metro con los rieles. Aún así, es un buen momento para pensar.
Es entonces, que decido comenzar a jugar. Voy a inventar una historia para alguna de las personas que están conmigo en el vagón. Tan sólo, basándome en sus ropas, y en sus actitudes. Y así de manera prejuiciosa, mataré el tiempo que me queda hasta llegar a la siguiente estación.
Cuando era más pequeña, solía jugar esto todo el tiempo... tristemente, podía quedarme horas haciéndolo.
Comienza el juego. Una joven sentada a no más de unos pasos de mí, será uno de mis personajes.
Es muy atractiva, bastante alta, de ojos azules, hermoso cabello oscuro, tan oscuro, que se funde con el tono de fondo en las ventanas del vagón.
Rápidamente, otro pasajero atrae mi atención. Un joven alto, moreno, de profundos ojos verdes, la ha estado mirando desde hace un rato.
Ella trata de desviar la atención, mirando hacia otro lado.Utilizando la maniobra que anteriormente yo mísma utilicé. Pero la mirada penetrante de aquel joven, traspasa toda intención de no ser vista , por parte de la chica. Ésta sucumbe al fin mirándolo directamente a los ojos.
-Entonces imagino que él se ha enamorado de ella. "Amor a primera vista", cuan novela romántica, en el contexto más cursi, que podían imaginar. Ambos han encontrado el amor.
Él la mira expectante a cada movimiento. La joven lo mira tímidamente de reojo. Él le sonríe con calidez, sin decir nada, sólo esperando a que ella se de cuenta, que se ha enamorado de él. Como él lo ha hecho, a su vez de ella.
Ella se sonroja, y le devuelve la sonrisa. Es entonces que ambos saben lo que pasará....
Saldrán en la próxima estación, para al fin hablarse por primera vez.
Él querrá hablar primero, pero ella lo interrumpirá diciendo solamente: - Hola - un saludo que encierra un todo, en él.
Para entonces ya no quedarán más palabras que decir. Todo lo que seguirá, serán sus ojos encontrándose, tan cerca, que creerán que la mirada del otro es la propia. Sus labios respirando pesadamente, por la dulce tensión del primer beso. Luego del primer roce, habrá un estallido mudo, que zumbará intranquilo en cada tramo de su piel, creando una estática que atrapará cada sensación en un profundo suspiro.....
El hilarante sonido de los alto parlantes del vagón, me hizo saltar de mis cavilaciones, fragmentando la historia recién descrita.
Se anunciaba la llegada a la otra estación. Con desconcierto me quedé mirando nuevamente a aquellos jóvenes, con la esperanza de que todo lo que antes presencié, no fuera parte de mi imaginación.
Aquel joven miraba por la ventana, de forma distraída. Sin rumbo aparente.
Ella acababa de bajar del vagón, y ya iba camino a las escaleras.
Corrí rápidamente fuera del vagón, con una sensación de desilusión tremenda. Como si yo fuese la escritora de un libro, y los personajes hicieran lo que quisieran, olvidándose mi existencia. Un poco cursi, de mi parte, lo sé. Pero, ellos nunca verían lo que yo imaginé, nunca sabrían que en el mundo que creado por una extraña, ellos se verían locamente enamorados el uno del otro.
Decido cambiar de tema en mis pensamientos, así que, qué mejor forma de borrar problemas imaginarios de la mente, que escuchando música. Me volteaba para sacar el reproductor de música de mi mochila, cuando vislumbré a una figura familiar en el vagón.
Era el joven aún mirando, desde la misma ventana. Con la misma mirada intensa de mi historia, me preguntaba si lo estaba imaginando, o si realmente él miraba de ese modo.
Miraba a un punto fijamente. Seguí su mirada curiosamente, para caer en cuenta que se dirigía hacia la chica del vagón. Aquella, la misma chica de mi historia. Aquella chica de ojos azulados, a la cuál yo creí que él había ignorado, o simplemente a la que no había notado. Ahora me daba cuenta que él si se interesó en ella. Pero ha diferencia de mi personaje, él no tuvo el valor suficiente para sonrreirle siquiera a esa chica.
Lo malo de jugar a mi presuntuoso juego de "adivina quién", es que, cuando se acaba la historia, no sólo te quedas absorto en una realidad que no existe, sino que una parte de la verdadera realidad, viene a golpearte justo en la cara. Para mostrarte que la gente que juega a crear realidades, idealiza todo a su alrededor.
Apuré el paso, con el volumen al máximo. Caminé tan rápido que rebasé en unos segundos a aquella chica. Dejando atrás el romance colectivo, la decepción creativa, la idealización del mundo, y archivando en mi mente un apartado que diga: "no debo volver a jugar".
Siento como la sangre sube a mi rostro, por la vergüenza. Trato de desviar la mirada, para así desviar los ojos de reproche de la gente. La gente odia que la miren por más de diez segundos seguidos.
Sólo es audible el choque de las ruedas del metro con los rieles. Aún así, es un buen momento para pensar.
Es entonces, que decido comenzar a jugar. Voy a inventar una historia para alguna de las personas que están conmigo en el vagón. Tan sólo, basándome en sus ropas, y en sus actitudes. Y así de manera prejuiciosa, mataré el tiempo que me queda hasta llegar a la siguiente estación.
Cuando era más pequeña, solía jugar esto todo el tiempo... tristemente, podía quedarme horas haciéndolo.
Comienza el juego. Una joven sentada a no más de unos pasos de mí, será uno de mis personajes.
Es muy atractiva, bastante alta, de ojos azules, hermoso cabello oscuro, tan oscuro, que se funde con el tono de fondo en las ventanas del vagón.
Rápidamente, otro pasajero atrae mi atención. Un joven alto, moreno, de profundos ojos verdes, la ha estado mirando desde hace un rato.
Ella trata de desviar la atención, mirando hacia otro lado.Utilizando la maniobra que anteriormente yo mísma utilicé. Pero la mirada penetrante de aquel joven, traspasa toda intención de no ser vista , por parte de la chica. Ésta sucumbe al fin mirándolo directamente a los ojos.
-Entonces imagino que él se ha enamorado de ella. "Amor a primera vista", cuan novela romántica, en el contexto más cursi, que podían imaginar. Ambos han encontrado el amor.
Él la mira expectante a cada movimiento. La joven lo mira tímidamente de reojo. Él le sonríe con calidez, sin decir nada, sólo esperando a que ella se de cuenta, que se ha enamorado de él. Como él lo ha hecho, a su vez de ella.
Ella se sonroja, y le devuelve la sonrisa. Es entonces que ambos saben lo que pasará....
Saldrán en la próxima estación, para al fin hablarse por primera vez.
Él querrá hablar primero, pero ella lo interrumpirá diciendo solamente: - Hola - un saludo que encierra un todo, en él.
Para entonces ya no quedarán más palabras que decir. Todo lo que seguirá, serán sus ojos encontrándose, tan cerca, que creerán que la mirada del otro es la propia. Sus labios respirando pesadamente, por la dulce tensión del primer beso. Luego del primer roce, habrá un estallido mudo, que zumbará intranquilo en cada tramo de su piel, creando una estática que atrapará cada sensación en un profundo suspiro.....
El hilarante sonido de los alto parlantes del vagón, me hizo saltar de mis cavilaciones, fragmentando la historia recién descrita.
Se anunciaba la llegada a la otra estación. Con desconcierto me quedé mirando nuevamente a aquellos jóvenes, con la esperanza de que todo lo que antes presencié, no fuera parte de mi imaginación.
Aquel joven miraba por la ventana, de forma distraída. Sin rumbo aparente.
Ella acababa de bajar del vagón, y ya iba camino a las escaleras.
Corrí rápidamente fuera del vagón, con una sensación de desilusión tremenda. Como si yo fuese la escritora de un libro, y los personajes hicieran lo que quisieran, olvidándose mi existencia. Un poco cursi, de mi parte, lo sé. Pero, ellos nunca verían lo que yo imaginé, nunca sabrían que en el mundo que creado por una extraña, ellos se verían locamente enamorados el uno del otro.
Decido cambiar de tema en mis pensamientos, así que, qué mejor forma de borrar problemas imaginarios de la mente, que escuchando música. Me volteaba para sacar el reproductor de música de mi mochila, cuando vislumbré a una figura familiar en el vagón.
Era el joven aún mirando, desde la misma ventana. Con la misma mirada intensa de mi historia, me preguntaba si lo estaba imaginando, o si realmente él miraba de ese modo.
Miraba a un punto fijamente. Seguí su mirada curiosamente, para caer en cuenta que se dirigía hacia la chica del vagón. Aquella, la misma chica de mi historia. Aquella chica de ojos azulados, a la cuál yo creí que él había ignorado, o simplemente a la que no había notado. Ahora me daba cuenta que él si se interesó en ella. Pero ha diferencia de mi personaje, él no tuvo el valor suficiente para sonrreirle siquiera a esa chica.
Lo malo de jugar a mi presuntuoso juego de "adivina quién", es que, cuando se acaba la historia, no sólo te quedas absorto en una realidad que no existe, sino que una parte de la verdadera realidad, viene a golpearte justo en la cara. Para mostrarte que la gente que juega a crear realidades, idealiza todo a su alrededor.
Apuré el paso, con el volumen al máximo. Caminé tan rápido que rebasé en unos segundos a aquella chica. Dejando atrás el romance colectivo, la decepción creativa, la idealización del mundo, y archivando en mi mente un apartado que diga: "no debo volver a jugar".
16 febrero 2011
Aún no lo sabes todo....
Le masajeaba la espalda lenta, pero frenéticamente. Tratando de buscar en ella la solución a sus problemas. La amaba, sí. Con toda su alma, bueno, con la parte de su alma que no estaba corrompida.
¿Sabría acaso ella, que él la engañaba?
- Cariño, sé que tengo nudos en la espalda, pero no deberías aplicar tanta fuerza- dijo ella sonriente. -Me lastimas.
-Sí, lo sé.- pensó avergonzado por la culpa. - Perdona amor, me emocioné con el masaje. Bajaré la intensidad. -Como si se pudiera bajar la intensidad de aquella situación-
Tantas formas de decirle lo que sucedía, pero ninguna parecía la adecuada.-Te amo. Dijo él en un susurro.
-Y yo a ti, respondió ella sin vacilar. Ella lo observaba sobre su hombro con dulzura. Aquellos ojos, sin saberlo, le aplicaban la peor condena que pudiese recibir
.- Te tengo que decir algo... yo...
No logró completar la frase, cuando los labios de su esposa se posaban sobre los suyos.
Sus labios encajaban tan bien.- pensó- Se sintió como cuando eran novios, sin ninguna preocupación, sólo sus labios fusionados en un beso.
Se apartaron el uno del otro torpemente.- Perdona- dijo ella sonrojada, como si acabase de besar a un extraño y no a su marido- Te interrumpí. ¿qué me decías?
Él sintió como la sangre se le iba a su cabeza, llenando cada centímetro de su cerebro, impidiéndole pensar.
- Emmh.. yo... nada.- Se sintió miserable. No podía decirle que la había engañado con otra. Arruinaría toda su vida, acabarían 10 años de matrimonio, y peor aún, perdería a su esposa, para siempre.-Yo sólo te extrañaba- dijo finalmente.
Ella lo observó cuidadosamente sin ninguna expresión. Luego de unos segundos lo cubrió con sus brazos amorosamente, dejando escapar un suspiro de alivio.
Él se apartó lentamente de su regazo, para contemplar el rostro de su mujer, con un aire de duda.-Qué te sucede, le dijo.
-Nada, dijo ella maquinalmente. Volviendo así a abrazar a su esposo. - Yo también te extrañaba.- dijo rápidamente, para que él no se impacientara. Por un momento creyó que él sospechaba de su engaño.
Por suerte para ambos, ninguno de los dos se atrevería a admitir lo que sucedía.
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