"Realmente me ofendo por cosas superfluas... El hecho de estarlo escribiendo como una niña boba, me enferma.
Me vuelvo más siútica con la edad.
Todos dicen: "No te tomes las cosas tan enserio". Pero tampoco hay que descuidar aspectos de tu vida.
Osea, lo que realmente impera aquí, es encontrar equilibrio entre estos dos puntos.
El equilibrio entre ser preocupada, pero no neurótica. Entre ser relajada, pero no descuidada...
Y ahí mi cerebro sufrió un shock.
¿Cómo esperan que una persona haga tantas cosas a la vez?
Y yo, que feliz miraría mi vida de lejos. Así, alguien más tomaría las decisiones, y yo sólo tendría que respirar.
Bastante absurdo mi anhelo, pero a veces me gustaría no tener que pensar tanto.
Cuando me dijeran algo, no buscarle un trasfondo. No manosear una simple frase, que siempre fue y será eso. Una simple frase.
Si te dicen algo, es así. Literal.
Me suele suceder, que me quedo con alguna frase o un gesto que alguien realiza hacia mí. Y le doy vueltas, una y otra vez.
Lo manoseo entero, ya? Esa es la cosa.
Me gustaría ser menos racional. Quitar esa indecisión morbosa.
Sí morbosa, porque está clavada en mí de manera inherente, y ya no sé si es parte de mí, o si ha cobrado vida propia, y ahora es ella la que controla todo."
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