Hace un frío que cala los huesos. Es como una niebla húmeda bajo la piel, constante e insistente...
Son escalofríos, tonta, sabes bien que ellos son consecuencia de una tarde llena de calor.
Sí, las tardes que dejan el cuerpo con un ardor. Lo caliente tratando de escapar en un suspiro rápido y solapado. Lo oculto en el roce de la ropa. Lo pasivo en el ardor interno. Lo quebrado en los intentos por evitarlo. El sol, los jadeos, la voz profunda, las ideas impetuosas, la ropa arrugada bajo los puños…
La humedad.
Sí, las tardes que dejan el cuerpo con un ardor. Lo caliente tratando de escapar en un suspiro rápido y solapado. Lo oculto en el roce de la ropa. Lo pasivo en el ardor interno. Lo quebrado en los intentos por evitarlo. El sol, los jadeos, la voz profunda, las ideas impetuosas, la ropa arrugada bajo los puños…
La humedad.
Sí, la humedad. La humedad que se extiende desde el centro hasta lo más alejado del cuerpo.
Desde el vientre hasta los dedos, dejando una estela en la espalda como una especie de recordatorio de lo que no es debido, un recordatorio de lo que se materializa en la estúpida metáfora, analogía, paradoja (cualquier figura retórica que pude haber olvidado en este listado de conceptos con un dejo aleatorio en su pronunciación), un recordatorio en lo absurdo de siquiera cuestionarlo, un recordatorio de lo amarga que queda la boca en la mera construcción fonética de la palabra (con sus alófonos y variantes diversas), un recordatorio de que cuando todo lo escrito se basa en lanzar frases separadas por comas, es porque la decadencia ha carcomido tus puntos más profundos, un recordatorio de lo vulnerable…
Lo inmoral. No divagues, solo dilo: LO INMORAL.
¡ESTÁ BIEN! LO INMORAL, LO QUE NO QUIERO TENER QUE VOCIFERAR Y ES POR ELLO QUE BAJARÉ LA VOZ AHORA: El deseo que permanece intacto y que a veces pienso no se irá de mí...
Desde el vientre hasta los dedos, dejando una estela en la espalda como una especie de recordatorio de lo que no es debido, un recordatorio de lo que se materializa en la estúpida metáfora, analogía, paradoja (cualquier figura retórica que pude haber olvidado en este listado de conceptos con un dejo aleatorio en su pronunciación), un recordatorio en lo absurdo de siquiera cuestionarlo, un recordatorio de lo amarga que queda la boca en la mera construcción fonética de la palabra (con sus alófonos y variantes diversas), un recordatorio de que cuando todo lo escrito se basa en lanzar frases separadas por comas, es porque la decadencia ha carcomido tus puntos más profundos, un recordatorio de lo vulnerable…
Lo inmoral. No divagues, solo dilo: LO INMORAL.
¡ESTÁ BIEN! LO INMORAL, LO QUE NO QUIERO TENER QUE VOCIFERAR Y ES POR ELLO QUE BAJARÉ LA VOZ AHORA: El deseo que permanece intacto y que a veces pienso no se irá de mí...
“Me enamoro de todo, me conformo con nada” Sabina sabe.
Si bien, primero quedé detenida en mi propio suspensivo...
ResponderEliminarTe leo expresando que siempre "fue más fácil dibujar que escribir", cuando siempre señalo que "me es más fácil escribir que hablar" (que lo anterior no subentienda que escriba estupendo...solo la facilidad de construir y borrar, no así como lo verbal, donde a veces prefiero vivir de anacoreta por ahí en vez de decir).
Saludos!
Pues escribir o dibujar se asemejan. Tenemos la opción de borrar errores, editar antes de obtener un producto final.
ResponderEliminarImagina que ya para mí es difícil escribir, entonces hablar se vuelve una constante batalla de filtros, palabras mesuradas, eufemismos y privaciones léxicas ultra-conscientes, entre otros vicios verbales jajajaj
(Además en lo escrito, siento que abuso mucho de los elementos de puntuación. Demasiados silencios que dan a entender mucho. "El silencio otorga, dicen")
Pues, mi pasión son las "comas". Las utilizo a destajo y realmente no me importa, cuantas reglas gramaticales esté rompiendo...Siempre es agradable el leerte.
ResponderEliminar¡Un abrazo!