"Tengo más frío que razones. Más miedo que vergüenza, más inconsecuencia que raciocinio.
Hoy me quedé en casa, en la cama, en la que solía llamar nuestra cama, pero que técnicamente no era ni tuya ni mía.
Qué gracioso es cuando consideras algo como propio y resulta que nunca fue, ni será tuyo.
Cosas, que me encanta llamar de esa manera absurda y ambigua; cosas, como la inspiración que te llega de improviso, como la música que pone el vecino mientras duermes, y que se fusiona con tu sueño.
¿Recuerdas cuando creí oír a Elvis en uno de mis sueños? Ese fue uno de los momentos que quise fuese mío.
Pero las cosas, en su esencia, no tienen dueño.
Me quedé en la cama y en sueños me regodeé, sumida en la ignorancia.
A las diez de la mañana la casa suele oler a humo mezclado con varas de canela. Hoy sólo olía a humedad y cera para piso.
Me levanté en polera y ropa interior. Caminé hasta la cocina y miré dentro del refrigerador. Quise preparar el desayuno, pero al final sólo comí una manzana.
Caminé hasta el ventanal y miré al patio. Sé que si me hubieras visto me hubieses dicho que se puede ver todo desde la casa de los vecinos. Y que yo con mi polera que no llega más allá de la cadera y mis piernas desnudas, dejo poco a la imaginación. Entonces sólo sonreiría y te diría que me gusta que miren y no puedan tocar. No es provocar, añadiría, es sólo un juego tácito entre ellos y yo.
Miré hacia la ventana del vecino. No había nadie.
Fui a la sala principal y me senté en el sillón. En ese pequeño de color negro. Ese que te absorbe cuando te sientas en él. Pensé en ver televisión, pero deseché la idea al instante.
Decidí pintarme las uñas de los pies.
Los pasos en la calle se oyen desde este punto de la casa. El cartero en bicicleta, el perro que ladra, la vecina barriendo, el furgón escolar. Todo resuena en mi cabeza mientras paso el pincel sobre las uñas. Todo queda plasmado en el pequeño universo hecho de esmalte escarlata, todo cuanto fue y cuanto es. Todo.
Las horas pasan y yo sigo en este estado. Sentada en polera y ropa interior mirando mis uñas, mirando a la calle, mirando a la televisión apagada, mirando a las aves entrar y salir del techo contiguo a mi casa, mirando a la gente que pasa por fuera, esperando a que me vean. Y aunque sé que hay una cortina que separa mi ventana de la calle, espero a que me vean. Juego a que me descubren mirando, a que el vecino me descubre mirando. A que tú me descubres mirando.
Pero no. Tú ya no eres mío. Las "cosas" no tienen dueño. "Nuestra" cama ya no es nuestra. "Todo", ya no tiene el significado que alguna vez tuvo.
Hoy escuché la alarma, me senté en la cama a recordar por qué me tenía que levantar. Sabía que tenía cosas que hacer, pero aún así me quedé en la casa. Miré el techo, me tapé con la frazada lentamente. Cerré los ojos y respirando en silencio ya no pensé en nada.
Hoy, preferí dormir."
07 mayo 2013
29 abril 2013
"La Autoreferencia murió aquí"
Lo esperaba desde hace cuarenta minutos. No sabía qué era lo
que la hacía quedarse a esperarlo durante horas, o más si fuese necesario. ¿Era
acaso que su amor por él la hacía sentirse viva en estos momentos? No,
definitivamente no.
Antes solía preguntarse cosas existenciales, o de índole
ideológicas antes de ir a dormir, para combatir un poco el ocio que le provocaba
el insomnio. Este método le era bastante útil, además le provocaba alivio el encontrar (en ciertas ocasiones) las respuestas a dichas preguntas. Así, bastante satisfecha consigo misma, caía
en los suaves brazos de Morfeo sin problema alguno.
Ahora en cambio, solía pensar y re-pensar en todas las
actividades que hizo con él. O qué es lo que hubiera hecho en distintas
situaciones (que por supuesto lo involucraban a él) donde no todo salió como
ella quería.
Era lo único que la hacía dormir tranquilamente. Le
enfermaba admitirlo, pero le encantaba pensar en él antes de dormir.
Miró hacia el cielo con añoranza de estar cerca suyo. Las
nubes corrían lentamente. Deseó ser una nube para poder verlo desde arriba.
Se sentía tan tonta pensando en él. Infantil, insulsa,
patética. Entre otros adjetivos que eligió cuidadosamente para sí. Odiaba
pensar en él.
Prendió un cigarrillo
para ahuyentar los tentadores pensamientos.
Ya lo esperaba hace más de una hora. Estaba lista para
recibir una llamada diciendo, "Lo siento, no pude llegar. Salgamos mañana
mejor" Decepcionante. Así es la vida. Y lo peor era que aunque él la
plantara mil veces, lo seguiría amando. Maldición, cómo lo amaba. El cigarrillo
se consumía con cada doloroso vaticinio, no tardó más de ocho minutos en
acabarlo.
Ya estaba pensando en qué es lo que haría al llegar a su casa, cuando
lo vio. Su cuerpo oscilaba tenso, mientras trotaba desesperado hacía ella. El
corazón le latía con tanta fuerza que creyó desfallecer. Se sintió angustiada
pero, a la vez aliviada. Como cuando andas por primera vez en bicicleta, y
temes caer, pero al mismo tiempo lo único que deseas es seguir. Pues la
adrenalina ha invadido tu cuerpo, y en ese momento impera lograr dominarlo
todo. Así se sentía cada vez que lo veía.
Él la abrazó y le pidió disculpas por el retraso. Ella lo
miró, y agresivamente le arrebató las palabras con un beso. Quería mostrarle su
dolor, quería escarmentarlo por sentirse a merced de su voluntad, quería
morderle los labios hasta que sangraran, quería desgarrarle el alma con
vehemencia... Quería permanecer adherida a esa boca infame por siempre.
Se sentía ambivalente, indefensa ante la ambigüedad de la
situación, donde el roce de sus labios, era el receptáculo de la amarga saliva,
hija de la nostalgia y los tormentos. Entonces pensó, que este instante absurdo
y primitivo era lo único que la mantenía con vida. Lo único que tiene sentido,
entre tantas ridiculeces e incoherencias que todos veneran como dogmas. Sus
labios le muestran que no está sola en el mundo. Que este momento noble y
efímero, le puede devolver la cordura; La fe si se quiere decir. Pero más que
todo lo innombrable dentro de las penurias mortales, sus labios le devuelven su
naturaleza, evocando el Génesis, lo primario que existe en ella.
El dulce momento termina. Él la mira y toma su mano,
dirigiéndola hacia un nuevo lugar. Ella lo sigue sin oponerse.
Lo ama. Y aunque intente resistirse, lo ama como nunca amó a
nadie.
14 marzo 2013
"Pensamiento Foráneo"
"Y a simple vista, parece que ignoro mi padecimiento. Mas no es de ignorancia de lo que sufro. Sino más bien, obnubilación. Provocada en su mayor parte, por tu indiferencia ante mi dilema."
01 marzo 2013
"Hay tanta verdad en las cosas..."
"Respiro más hondo que ayer.
El humo aflora desde mi pecho.
El dolor que creí tener, ya no parece un dolor. Ahora es más bien un recuerdo.
Tarareando una canción que casi nadie conoce,
vuelvo a vagar por las calles.
Amo la sensación de no saber en dónde estoy.
La desesperación combinada con la adrenalina, fluyendo al unísono por mi cuerpo...
Pero más amo, cuando no lo hago sola. Cuando me pierdo contigo.
Cuando sólo pertenezco a ti.
Cuando no soy de ningún lugar, cuando vivo con el alma desaforada.
Anhelando un todo...
Que corramos descalzos. Yo siempre lo he deseado.
Volar dentro de un auto, o subir al árbol de la plaza.
Tendernos en el pasto sin temor a los insectos.
En tu espalda, trazar un mapa con mis dedos.
Revolver cada centímetro de mi mundo, con una sola palabra.
Salir de este monólogo infernal, y convertirlo en un diálogo inagotable.
Describir mil sentimientos adolescentes, y querer seguir sintiéndolos en la piel.
Viajar con el tiempo justo, pero siempre aprovechar las horas.
Saltar sobre los charcos de agua en Invierno.
Que deambules por mi mente sin pudor alguno.
Eso, y más es lo que quiero de ti..."
El humo aflora desde mi pecho.
El dolor que creí tener, ya no parece un dolor. Ahora es más bien un recuerdo.
Tarareando una canción que casi nadie conoce,
vuelvo a vagar por las calles.
Amo la sensación de no saber en dónde estoy.
La desesperación combinada con la adrenalina, fluyendo al unísono por mi cuerpo...
Pero más amo, cuando no lo hago sola. Cuando me pierdo contigo.
Cuando sólo pertenezco a ti.
Cuando no soy de ningún lugar, cuando vivo con el alma desaforada.
Anhelando un todo...
Que corramos descalzos. Yo siempre lo he deseado.
Volar dentro de un auto, o subir al árbol de la plaza.
Tendernos en el pasto sin temor a los insectos.
En tu espalda, trazar un mapa con mis dedos.
Revolver cada centímetro de mi mundo, con una sola palabra.
Salir de este monólogo infernal, y convertirlo en un diálogo inagotable.
Describir mil sentimientos adolescentes, y querer seguir sintiéndolos en la piel.
Viajar con el tiempo justo, pero siempre aprovechar las horas.
Saltar sobre los charcos de agua en Invierno.
Que deambules por mi mente sin pudor alguno.
Eso, y más es lo que quiero de ti..."
21 febrero 2013
"Cerrando los ojos."
"Corres solitario por los salones. Bailando un vals insonoro.
Recorriendo cada centímetro de la ciudad, sin esperar a que los demás te alcancen. Ellos van detrás de ti, pero no los puedes oír. La acústica de este lugar apesta.
Y repites esa plegaria que te enseñaron cuando niño. Ésa que te ayuda a dormir en los días de lluvia. Ésa que te acompaña silente, en tus peores momentos.
Sabes que estás perdido, pero como siempre, temes pedir ayuda.
Ajustas la música, en un intento disperso por olvidar tus problemas.
La vida es más simple de lo que parece.
Y retomas el ritmo. Moviendo las piernas hacia adelante y hacia atrás. ¿Quién diría que una persona con el corazón roto, podría correr tan rápido? Bueno, en realidad, es bastante obvio, que de desastres de tipo nuclear, siempre emergen mutaciones genéticas. Eso a veces es bueno.
Reconoces que haz cambiado, reconoces que el mundo cambia, reconoces que lo eterno no existe, y que valorar este hecho, es lo que te mantendrá vivo.
Respiras lentamente. Sientes el aire a través de tus dedos, en tu lengua, en tus ojos, peinando tu cabello con sutileza.
No debes temer más. Estoy aquí contigo. Es un hecho irrefutable.
Las luces nocturnas aparecen, y este idilio parece eterno. Lo sé, nada es eterno. Aunque la nada misma es eterna en sí. Está bien, la Filosofía tiende irritar a todos.
Sientes que si cierras los ojos todo acabará. Piensas que, en una combustión instantánea, todo lo que haz logrado se irá.
La verdad a veces lo pienso también. Para luego perderme en un suspiro, flotando hacia un vacío que no entiendo del todo, y me quedo ahí, de manera estacionaria. Creyendo que estoy sola.
Luego me doy cuenta de que no existe esa posibilidad.
Estar 'solo', no es un estado perpetuo. Sino más bien transitorio...
Es entonces que vislumbro que siempre hay 'alguien'.
Entonces me permito descansar, 'dormir' como lo llaman algunos. Más bien, darle una razón a mi cuerpo para detenerse.
Así que no temas. La vida seguirá ahí cuando despiertes. Al igual que tú y yo."
Recorriendo cada centímetro de la ciudad, sin esperar a que los demás te alcancen. Ellos van detrás de ti, pero no los puedes oír. La acústica de este lugar apesta.
Y repites esa plegaria que te enseñaron cuando niño. Ésa que te ayuda a dormir en los días de lluvia. Ésa que te acompaña silente, en tus peores momentos.
Sabes que estás perdido, pero como siempre, temes pedir ayuda.
Ajustas la música, en un intento disperso por olvidar tus problemas.
La vida es más simple de lo que parece.
Y retomas el ritmo. Moviendo las piernas hacia adelante y hacia atrás. ¿Quién diría que una persona con el corazón roto, podría correr tan rápido? Bueno, en realidad, es bastante obvio, que de desastres de tipo nuclear, siempre emergen mutaciones genéticas. Eso a veces es bueno.
Reconoces que haz cambiado, reconoces que el mundo cambia, reconoces que lo eterno no existe, y que valorar este hecho, es lo que te mantendrá vivo.
Respiras lentamente. Sientes el aire a través de tus dedos, en tu lengua, en tus ojos, peinando tu cabello con sutileza.
No debes temer más. Estoy aquí contigo. Es un hecho irrefutable.
Las luces nocturnas aparecen, y este idilio parece eterno. Lo sé, nada es eterno. Aunque la nada misma es eterna en sí. Está bien, la Filosofía tiende irritar a todos.
Sientes que si cierras los ojos todo acabará. Piensas que, en una combustión instantánea, todo lo que haz logrado se irá.
La verdad a veces lo pienso también. Para luego perderme en un suspiro, flotando hacia un vacío que no entiendo del todo, y me quedo ahí, de manera estacionaria. Creyendo que estoy sola.
Luego me doy cuenta de que no existe esa posibilidad.
Estar 'solo', no es un estado perpetuo. Sino más bien transitorio...
Es entonces que vislumbro que siempre hay 'alguien'.
Entonces me permito descansar, 'dormir' como lo llaman algunos. Más bien, darle una razón a mi cuerpo para detenerse.
Así que no temas. La vida seguirá ahí cuando despiertes. Al igual que tú y yo."
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